
Cueva de Herensuge
Donde el dragón custodiaba su tesoro.
— Las riquezas de cien pueblos custodiadas por Herensuge —
En las profundidades de su cueva humeante, Herensuge dormía sobre un lecho de oro y joyas acumuladas durante siglos. El dragón había reunido el tributo de cien pueblos: monedas de todas las épocas, copas de plata labrada, coronas de reyes olvidados, gemas del tamaño de huevos de paloma.
Muchos valientes intentaron hacerse con el tesoro, atraídos por las historias de riquezas inimaginables. Ninguno regresó jamás. Dicen que Herensuge podía oler la codicia en el corazón de los hombres a leguas de distancia, y despertaba de su letargo cuando alguien con intenciones avaras se acercaba a su guarida.
Cuenta la leyenda que cuando San Miguel derrotó finalmente al dragón tras siete días de batalla, el tesoro se hundió con él en las profundidades insondables de la tierra, donde nadie pudiera alcanzarlo nunca más.
Algunos pastores aseguran que, en noches de tormenta eléctrica, se puede ver un brillo dorado emanando de las grietas de ciertas rocas en Aralar: el resplandor del tesoro perdido, esperando que alguien lo encuentre... o quizás, esperando a que alguien sea lo suficientemente necio para buscarlo.

Donde el dragón custodiaba su tesoro.

Donde dicen que quedó enterrado el tesoro.