Monte Mondarrain
Cumbre de Lapurdi donde se ubica la cueva de las lamias.
— Donde tejen la suerte de los viajeros —

En las laderas del monte Mondarrain, en el corazón de Lapurdi, existe una cueva junto a un arroyo cristalino donde habitan las lamiak. Estas criaturas de extraordinaria belleza, con pies palmeados o de ave, pasan las horas peinando sus largos cabellos dorados con peines de oro.
Los pastores y viajeros que cruzan por esos parajes las han visto al atardecer, sentadas junto al agua, cantando melodías hipnóticas. Dicen que las lamiak tienen el poder de tejer el destino de quienes las encuentran: pueden bendecir con prosperidad a quien las trate con respeto, o maldecir a quien las ofenda.
El pastor tomó un peine que no le pertenecía y comprendió pronto que la lamia lo reclamaba. Devolverlo permitió terminar el conflicto: la relación con aquellos seres no podía basarse en apropiarse de sus objetos.
La historia sitúa en Mondarrain motivos conocidos de las lamias: el agua, la belleza y el peligro de un encuentro inesperado. No describe la conducta actual de todos los habitantes del entorno.
Cumbre de Lapurdi donde se ubica la cueva de las lamias.
Las corrientes de agua donde las lamiak peinan sus cabellos.
Las lamias habitan en el relato los espacios apartados de Mondarrain. El agua y las cuevas sirven de escenario a sus encuentros con los humanos.
El peine de oro concentra la atracción que despiertan sus objetos y el peligro de apropiarse de lo que les pertenece.
El pastor debe reconocer que la convivencia requiere respeto. La devolución del objeto permite resolver el conflicto sin imponer su voluntad.
El cuento sitúa en un paisaje concreto motivos que aparecen en otras historias de lamias, con detalles propios de cada versión.