Sol y Luna

— La relación entre los astros gemelos —


Sol y Luna

Ficha rápida

  • Lugar: Los cielos de Euskal Herria
  • Nombre en euskera: Eguzki eta Ilargi
  • Seres implicados: Eguzki, Ilargi, Amalur
  • Motivos: hermandad, equilibrio, turnos
  • Cronología: Mito cosmogónico ancestral
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La Leyenda

Eguzki e Ilargi nacieron del mismo vientre de Amalur, la Madre Tierra. Son hermanas —en la mitología vasca ambos astros son femeninos— y desde el principio del mundo comparten la tarea de iluminar el cielo y proteger a los humanos.

Cuando el Sol se pone por el oeste, regresa al seno de Amalur para descansar. Es entonces cuando la Luna emerge por el este, tomando el relevo de su hermana. Nunca se encuentran en el cielo, excepto en los raros momentos del eclipse, cuando brevemente se saludan antes de continuar sus caminos opuestos.

Se cuenta que las hermanas se comunican a través de la tierra. Cada atardecer, cuando Eguzki desciende, susurra a Amalur las noticias del día; cada amanecer, cuando Ilargi se retira, cuenta a la Madre Tierra los secretos de la noche. Así permanecen unidas aunque nunca se vean.

Esta alternancia perfecta garantiza el equilibrio del mundo: el calor del día y el frescor de la noche, la actividad y el descanso, el crecimiento de las plantas y su regeneración, la vida visible y el viaje de las almas.

Lugares asociados

Horizonte oriental

Horizonte oriental

Por donde emerge Eguzki cada mañana e Ilargi cada noche.

Horizonte occidental

Horizonte occidental

Donde los astros se ponen para regresar al seno de Amalur.

Criaturas relacionadas

Fuentes y documentación

  • J.M. Barandiaran (1972): Mitología Vasca
  • Resurrección María de Azkue: Euskalerriaren Yakintza
  • Tradición oral vasca

El nacimiento de Eguzki e Ilargi: La protección cósmica de Amalur

Remontándose prodigiosamente hasta las mismísimas raíces originarias del pensamiento cosmológico euskaldun, late la conmovedora epopeya sobre la gran diosa Amalur. En las noches infinitas que aterrorizaban a los aldeanos primitivos, suplican desesperados a su venerada madre tierra un auxilio vital radiante.

Amonestando dulce y compasiva, la señora telúrica materna abrió sus hermosas cavernas y parió a su deslumbrante hija Eguzki, el adorado sol. Con el enorme orbe solar dorando el inmenso cielo, los monstruos ciegos horripilantes escaparon gimiendo hacia las grutas más negras gélidas de la montaña.

Un resplandor amortiguado y misterioso

Pero al descender ojerosa cada anochecer la resplandeciente dama solar hacia las aguas del mar, la impenetrable penumbra regresaba indomable. Imploraron suplicantes agónicamente incontables repetidas veces los humanos despavoridos a la diosa pidiendo una salvación nocturna contra las fieras astutas.

La inabarcable divinidad terrestre concedió espléndida surgir la pálida luna mágica llamada Ilargi. Aunque su resplandor era débil, lograba espantar a brujas peludas y monstruos nocturnos, y la protectora Amalur instruyó tallar la dorada flor del cardo eguzkilore para asegurar las puertas familiares de todo maleficio.