Sugaar y las Tormentas

— La serpiente de fuego que cruza el cielo nocturno —


Sugaar y las tormentas

Ficha rápida

  • Lugar:Cielos de Euskal Herria
  • Nombre en euskera:Sugaar eta ekaitzak
  • Seres implicados:Sugaar, Mari
  • Motivos:tormenta, fuego, unión divina, fertilidad
  • Cronología:Tradición oral ancestral
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La Leyenda

Sugaar cruza el cielo nocturno como una serpiente de fuego resplandeciente cuando busca a Mari en las cumbres de las montañas sagradas. El encuentro de ambos dioses desata tormentas que riegan los valles sedientos y asustan a las aldeas con sus rayos y truenos.

Su vuelo nocturno explica los relámpagos que iluminan la noche, el granizo que cae de los cielos enfurecidos, y el poder indomable del cielo cuando se desata sobre la tierra. Cuando los campesinos veían una bola de fuego atravesar la oscuridad de la noche, sabían sin duda que Sugaar viajaba hacia su amada.

Los más viejos del lugar decían que era buena señal ver a Sugaar cruzar el cielo, pues significaba que las lluvias vendrían pronto y los campos serían fértiles. La unión de Mari y Sugaar era necesaria para el equilibrio del mundo natural.

De la unión sagrada de Mari y Sugaar nacieron Atarrabi y Mikelats, gemelos de naturaleza completamente opuesta que representan la dualidad eterna del bien y el mal, la luz y la oscuridad, que gobierna el universo.

Lugares asociados

Cumbres sagradas

Cumbres de Anboto

Donde Mari espera la llegada de Sugaar.

Cielos vascos

Los cielos nocturnos

Por donde Sugaar viaja como fuego.

Criaturas relacionadas

Fuentes y documentación

  • J.M. Barandiaran (1972): Mitología Vasca
  • R.M. de Azkue: Euskalerriaren Yakintza
  • Tradición oral de Euskal Herria

Sugaar el señor de las tormentas que asciende desde la tierra

Mientras Mari rige desde las alturas de las montañas, su complemento Sugaar gobierna desde el interior de la tierra, moviéndose por los cauces subterráneos de aguas y rocas con la facilidad del que conoce cada galería de ese laberinto de millones de años. Los dos juntos abarcan el universo vertical completo, desde el subsuelo hasta las nubes.

Sugaar, cuyo nombre puede traducirse como el señor macho de la serpiente, sube a la superficie en forma de culebra de fuego cuando necesita reunirse con Mari. Este ascenso es el que genera los rayos y los truenos, ya que el encuentro entre la fuerza subterránea y la celeste produce inevitablemente descarga y tormenta.

El dios masculino que complementa sin dominar a la diosa

Lo que hace especialmente interesante a Sugaar en el contexto de la mitología comparada es que no ejerce soberanía sobre Mari sino que comparte con ella un espacio de poder en términos relativamente igualitarios. Él viene a ella, no al revés, y su encuentro es un acto de complementariedad más que de jerarquía.

Esta distribución del poder divino entre lo masculino subterráneo y lo femenino celeste refleja una cosmovisión que no asigna automáticamente el cielo al dios varón y la tierra a la diosa. En la mitología vasca las asignaciones son más complejas y más interesantes que en los panteones vecinos, lo que la convierte en un objeto de estudio fascinante para la historia de las religiones.