Cueva de Mari
Escenario de los relatos que presentan a Mikelats como hijo de Mari.
— Hermano oscuro de Atarrabi —
Mikelats es el hermano de Atarrabi y su contrapunto dañino. Algunas versiones los relacionan con Mari; otras desarrollan su historia en torno a un aprendizaje de conocimientos sobrenaturales.
Se le atribuyen poderes destructivos, especialmente tormentas que amenazan los cultivos. El contraste con Atarrabi expresa en los relatos la diferencia entre proteger y perjudicar a las personas.
Escenario de los relatos que presentan a Mikelats como hijo de Mari.
Morada de Mari, presente en algunas versiones del relato de sus hijos.
Cuevas donde Mikelats ejerce su influencia oscura sobre el mundo.
El nombre Mikelats podría derivar de Mikel (Miguel). Si fuera así, se trataría de una adaptación del nombre cristiano cargada de connotaciones oscuras en el contexto mítico vasco.
Su oposición a Atarrabi organiza relatos sobre el uso benéfico o dañino del conocimiento. Los detalles de su cautiverio y de su relación con Mari cambian entre versiones.
Una versión sobre la separación de Atarrabi y Mikelats tras su aprendizaje.
El equilibrio entre luz y oscuridad representado por los gemelos.
Cómo la diosa madre mantuvo atado a su hijo oscuro por el bien del mundo.
Fenómenos naturales atribuidos a la ira de Mikelats desde su prisión.
Mikelats representa el contrapunto dañino de Atarrabi. Mientras su hermano aparece como protector, a él se le atribuyen acciones que perjudican a las personas y a sus cultivos.
Las leyendas de los hermanos los presentan aprendiendo conocimientos sobrenaturales. Mikelats se relaciona con el uso destructivo de esos poderes.
Los detalles del aprendizaje y de la separación cambian según la versión. No todos los relatos permiten afirmar que Mikelats permaneciera encadenado por Mari durante toda la eternidad.
Algunas narraciones le atribuyen tormentas que amenazan los campos. Así, el relato atribuye al personaje el daño real que causaba el granizo.
El contraste con Atarrabi expresa la diferencia entre proteger y destruir el trabajo humano. Se trata de una oposición narrativa, no de una clave que explique por sí sola toda la cosmovisión vasca.