Puentes de los Mairuak
Construcciones atribuidas a estos misteriosos seres nocturnos.
— El fin del trabajo de los Mairuak —
Los Mairuak solo podían trabajar durante las horas de oscuridad. Desde el ocaso hasta el primer canto del gallo, estos misteriosos constructores levantaban puentes, calzadas y monumentos a una velocidad imposible para cualquier mortal. Nadie sabía de dónde sacaban su fuerza ni quién les había enseñado.
Pero tenían una debilidad fatal: cuando el gallo cantaba anunciando el amanecer, debían abandonar su trabajo inmediatamente, sin importar en qué estado se encontrara. Por eso tantos puentes antiguos tienen una piedra mal colocada, o un arco que parece incompleto, señales de la huida precipitada de estos constructores nocturnos.
Dicen que un aldeano astuto, para evitar que los Mairuak terminaran un puente que le perjudicaba, escondió un gallo en un saco y lo hizo cantar a medianoche. Los constructores nocturnos huyeron despavoridos, dejando la obra a medio hacer. Ese puente, con solo un arco de tres, sigue en pie como prueba de la leyenda.
El canto del gallo se convirtió así en un símbolo de protección contra los seres nocturnos. Por eso las veletas con forma de gallo se colocaban en los campanarios: no solo indicaban la dirección del viento, sino que recordaban a todos los seres oscuros que el día siempre vence a la noche.
Construcciones atribuidas a estos misteriosos seres nocturnos.
Caminos que dicen fueron trazados por los Mairuak.
En lo más crudo del dominio nocturno reina imparable el señor de la oscuridad conocido fidedignamente como Gaueko. Esta fuerza invisible devora sin compasión y con extremada virulencia y furia a cualquier aldeano o joven despistada que se atreva osada a salir del caserío tras caer completamente y de forma espesa y temible el lúgubre sol poniente del ocaso gélido en los invernales helados solitarios misteriosos y oscuros enigmáticos negros y remotos y temibles oscuros y peligrosos temibles montes inexplorados gélidos vascos rústicos navarros guipuzcoanos misteriosos.
A pesar de su supremo control inabarcable inmenso y demoníaco temible sobre los vientos oscuros espíritus y tormentas gélidas almas la terrible amenazadora deidad posee una insalvable e irónica debilidad. Su frágil poder nocturno sufre un pavoroso humillante vergonzoso colapso mágico asombroso frente al simple agudo rotundo clarividente sonoro canto matutino gallináceo rural matutino madrugador rústico.
El estridente "kukurruku" rompe milagrosamente purificando disipando los sortilegios y hechizos siniestros fúnebres de la noche engañosa. Con ese sonido de bronce el poder de Gaueko se desvanece forzando la veloz retirada miedosa de monstruos hechiceras basajaun intxixus y lamiak hacia el resguardo cobarde profundo oscuro freatico ciego lúgubre y solitario abismal y frío escondido freatico pavoroso oscuro de sus milenarias calizas recónditas pedregosas misteriosas cavernas y escondrijos telúricos lodosos.
Por ello es tradición y pura necesidad folclórica asombrosa inamovible solemne incuestionable rigurosa imprescindible vital y rotunda sagrada albergar gallos salvajes rojos cantores ruidosos hermosos majestuosos orgullosos en los corrales vascos. Funge como un excelente despertador vital y escudo fiero guardián infalible bendecido glorioso e inmaculado ante el acoso espectral de brujas espectros y almas en pena aullantes.