Calzadas antiguas
Caminos atribuidos al trabajo nocturno de los Mairuak.
— Constructores míticos —
Los Mairuak son misteriosos constructores a los que la tradición atribuye crómlechs, dólmenes y puentes de apariencia imposible. Trabajaban exclusivamente de noche a velocidades sobrehumanas, completando obras colosales antes del canto del gallo, momento en que debían desaparecer bajo tierra.
La tradición popular los recuerda como un pueblo antiguo de habilidades arquitectónicas extraordinarias, venidos de tierras lejanas. Sus obras permanecen dispersas por toda Euskal Herria como testigo silencioso de su legendaria maestría constructora. Los crómlechs llamados mairubaratzak («huertos de los mairus») conservan su nombre hasta nuestros días.
Caminos atribuidos al trabajo nocturno de los Mairuak.
Construcciones imposibles realizadas antes del canto del gallo.
Crómlechs cuyo nombre recuerda a estos constructores.
El nombre Mairu deriva de mauro (moro), término que en euskera designa a pueblos antiguos o paganos. En algunas zonas, los crómlechs reciben el nombre de mairubaratzak («huertos de los mairus»).
Los Mairuak representan la memoria de los pueblos que construyeron los megalitos. Según la tradición, solo podían trabajar de noche y abandonaban las obras que el primer rayo de sol encontraba inacabadas.
Cómo los Mairuak levantaban obras enteras antes del amanecer.
Por qué los Mairuak dejaban obras sin terminar al oír al gallo.
Puentes construidos en una sola noche por los arquitectos míticos.
El origen del nombre Mairu y su relación con pueblos perdidos.
Los Mairuak son seres a los que se atribuyen construcciones antiguas. Sus relatos se aproximan en ocasiones a los de los jentilak y otros habitantes legendarios del monte.
En la mitología vasca, el nombre puede aludir a pobladores antiguos o paganos. No debe identificarse automáticamente con una comunidad histórica concreta ni con los musulmanes de la Edad Media.
La tradición les atribuye la capacidad de transportar grandes piedras y levantar obras que parecían superar las fuerzas humanas.
Dólmenes y otros restos del paisaje conservan nombres asociados a estos constructores. La leyenda ofrece una explicación del monumento distinta de la que aporta la arqueología.
Algunos cuentos sitúan su trabajo durante la noche. La llegada del día interrumpe la obra y obliga a los constructores a retirarse.
Una piedra que falta o una construcción inacabada puede convertirse en la señal visible de ese episodio. El canto del gallo marca el límite entre el tiempo de los seres legendarios y el de los humanos.