Caseríos tradicionales
Donde la eguzkilore guarda las entradas desde hace generaciones.
— Por qué los espíritus no pueden resistir contar sus pétalos —
Los seres nocturnos —brujas, lamias, genios y espíritus malignos— poseen muchos poderes, pero también una debilidad fatal: la obsesión por contar. No pueden resistir la compulsión de enumerar todo lo que encuentran en su camino.
La eguzkilore aprovecha esta debilidad de forma magistral. Su estructura radiada, con innumerables brácteas y filamentos, presenta un desafío irresistible para cualquier criatura nocturna. Cuando una bruja o un genio llega a una puerta protegida por la flor del sol, queda hipnotizado intentando contar sus imposibles pétalos.
Cuenta la leyenda que una lamia pasó una noche entera frente a una casa de Gipuzkoa, contando y recontando los filamentos dorados. Cada vez que creía haber terminado, el viento movía la flor y tenía que empezar de nuevo. Al amanecer, sin haber podido entrar, tuvo que huir del primer rayo de sol.
Otra historia cuenta que una sorgin (bruja) intentó arrancar la eguzkilore de una puerta, pero al tocarla sintió el calor del sol en sus manos y huyó despavorida. La flor conserva la esencia de Eguzki, y los seres de la oscuridad no pueden soportar su contacto.
Donde la eguzkilore guarda las entradas desde hace generaciones.
Por donde vagaban brujas y lamias buscando hogares.