Monte Anboto
La cueva de Mari donde nacieron y vivieron los gemelos.
— Cómo Atarrabi escapó de la prisión de Mari —
Atarrabi y Mikelats eran los hijos gemelos de Mari, la diosa madre, y Sugaar, la serpiente de fuego. Nacidos en las profundidades de la cueva del Anboto, vivían encerrados bajo la mirada vigilante de su madre, sin conocer el mundo exterior ni la luz del sol.
Un día, Atarrabi, el hermano luminoso, decidió que debía escapar para conocer a los humanos y ayudarles con sus conocimientos. Ideó un plan ingenioso: esperó a que Mari se durmiera y colocó una oveja blanca en su lugar bajo las mantas. Mientras tanto, pidió a su hermano Mikelats que le ayudara a huir.
Mari, sin embargo, tenía un poder especial: podía retener a cualquiera que tocara su sombra al salir de la cueva. Cuando Atarrabi corrió hacia la luz, su sombra quedó atrapada por un instante bajo los pies de Mari. Gracias a la velocidad del amanecer y a su pureza de corazón, logró liberarse y escapar al mundo exterior.
Mikelats, de naturaleza oscura y menos ágil, intentó seguirle pero su sombra fue atrapada completamente por Mari. Quedó encadenado para siempre en las profundidades de la cueva, condenado a vivir en la oscuridad eterna. Desde entonces, Atarrabi camina entre los humanos enseñándoles sabiduría, mientras Mikelats permanece prisionero, causando tormentas cuando su ira se desborda.