Teodosius of Goñi
The Navarrese knight who, deceived by the devil, committed parricide and wandered in chains until Saint Michael freed him at Aralar.
— Bizkaia —
Oiz is one of the most emblematic mountains of Bizkaia, with its 1,026 metres dominating the landscapes of the Duranguesado and the coastal districts. Its summit, crowned today by a conspicuous antenna, remains a powerful visual reference point across the province.
In Basque mythology, Oiz is a mountain linked to Mari and to the spirits of nature. According to local legends, supernatural beings lived in its caves and ravines, controlling fog, wind and storm, which gave the summit a reputation for both danger and sacred power.
The mountain offers several ascent routes for different levels. From the slopes above Munitibar, Mallabia or Etxebarria, marked paths cross beech woods and meadows, making Oiz a place where hiking, weather and old mountain imagination still coexist.
El entorno de Oiz conserva un rico patrimonio etnográfico: caseríos tradicionales, ermitas centenarias y antiguos caminos que evocan los modos de vida de las generaciones que han habitado estas laderas durante siglos.
The Navarrese knight who, deceived by the devil, committed parricide and wandered in chains until Saint Michael freed him at Aralar.
The famous inquisitorial trial of 1610 against the Navarrese witches who held akelarres in the sacred cave.
The Basque ambush against Charlemagne's army in the Pyrenean pass where the legendary Roland fell.
The shaggy giant who lives in the forests, protector of flocks and guardian of the secrets of agriculture and the forge.
Seductive nymphs who dwell in rivers and springs, recognisable by bird feet or fish tails, combing their hair with golden combs.
The Basque witches and wise women, priestesses of Mari who mastered potions, curses and the art of flying through the night sky.
El monte Oiz, con sus 1.026 metros de altitud, es el punto más elevado del Busturialdea y uno de los enclaves naturales de mayor tradición cultural de Bizkaia. Visible desde gran parte de la provincia, con su silueta característica coronada por las antenas de televisión que han hecho de él un hito visible desde los valles circundantes durante décadas, el Oiz fue durante siglos un punto de referencia para los pastores y agricultores de los valles que lo rodean.
La tradición oral vasca vincula el Oiz con la presencia de hadas, lamias y otros seres del folclore local que habrían elegido sus laderas como lugar de residencia y actividad. Las historias recogidas en las poblaciones del entorno por investigadores del folclore durante el siglo XX describen encuentros en los arroyos de las laderas del monte y en las cuevas que perforan sus flancos, siguiendo los patrones habituales de la mitología vasca de los seres fluviales y subterráneos.
Las laderas del Oiz han sufrido en el último siglo las transformaciones forestales que han afectado a la mayor parte del monte vizcaíno, con la introducción masiva del pino de Monterrey y el eucalipto que ha desplazado en muchas zonas al bosque autóctono de robles y hayas. Pese a ello, los hayedos que subsisten en las zonas más húmedas y elevadas mantienen una calidad que hace de los recorridos por el monte una experiencia de bosque atlántico auténtico.
La ascensión al Oiz desde cualquiera de los pueblos que lo rodean es un objetivo de senderismo de dificultad media accesible para caminantes con experiencia básica, con la recompensa de unas vistas sobre la ría de Gernika, el estuario de Urdaibai y el Cantábrico que en días claros se extienden hasta la costa francesa.