Teodosio de Goni
El caballero navarro que, enganado por el demonio, cometio parricidio y vago encadenado hasta ser liberado por San Miguel en Aralar.
— Bizkaia —
La Basílica de Begoña es el santuario mariano más importante de Bizkaia y uno de los centros de devoción más queridos por los bilbaínos. Situada en lo alto de la colina que domina el Casco Viejo de Bilbao, la basílica es visible desde numerosos puntos de la ciudad y constituye un referente urbano inconfundible.
La Virgen de Begoña, patrona de Bizkaia, es objeto de una devoción que se remonta al menos al siglo XVI. Según la tradición, la talla fue encontrada en una encina de la colina, dando lugar a la construcción del primer santuario. Los marineros del Nervión invocaban su protección antes de hacerse a la mar.
El templo actual, de estilo gótico tardío, fue construido a lo largo del siglo XVI. Su interior alberga un magnífico retablo renacentista y la imagen de la Virgen, vestida tradicionalmente con manto rojo. El mirador frente a la basílica ofrece panorámicas espectaculares sobre Bilbao y su ría.
Las fiestas de la Virgen de Begoña, el 15 de agosto, dan inicio a la Aste Nagusia bilbaína, las fiestas más importantes de la ciudad. La procesión desde la basílica hasta el centro de Bilbao congrega a miles de personas en una celebración que mezcla fervor religioso y fiesta popular.
El caballero navarro que, enganado por el demonio, cometio parricidio y vago encadenado hasta ser liberado por San Miguel en Aralar.
El celebre proceso inquisitorial de 1610 contra las brujas navarras que celebraban aquelarres en la cueva sagrada.
La emboscada de los vascones al ejercito de Carlomagno en el paso pirenaico donde cayo el legendario Roldan.
El gigante peludo que habita en los bosques, protector de rebanos y guardian de los secretos de la agricultura y la forja.
Ninfas seductoras que habitan en rios y fuentes, reconocibles por sus pies de ave o cola de pez, peinan sus cabellos con peines de oro.
Las brujas y hechiceras vascas, sacerdotisas de Mari que dominaban pociones, maleficios y el arte de volar por los cielos nocturnos.
Elevada sobre el barrio que le da nombre en una colina que domina el casco viejo de Bilbao, la basílica de Begoña alberga a la patrona de Bizkaia, cuya veneración se remonta según la tradición a una aparición mariana en el siglo XVI. La imagen de la Virgen, encontrada según el relato popular por un pastor que seguía a su vaca por la ladera del monte, inauguró un culto que hoy es uno de los más arraigados del País Vasco.
El patrón narrativo de la encontración o hallazgo milagroso que inaugura un santuario es uno de los más extendidos en la Europa católica, pero en el contexto vasco adquiere resonancias adicionales. La vaca que guía al pastor hasta la imagen sagrada conecta con la figura del Aatxe, el becerro místico que en la mitología vasca actúa como guardián y mensajero de los mundos invisibles, y sugiere una continuidad entre el imaginario prerromano y las formas que tomó el culto cristiano en este territorio.
Las fiestas de Begoña, celebradas el quince de agosto, atraen cada año a decenas de miles de devotos de toda Bizkaia y de la diáspora vasca mundial que regresa a Bilbao en agosto. La procesión de la imagen por las calles del casco viejo y la subida a pie de los devotos desde el Arenal hasta la basílica son momentos en que lo religioso y lo festivo se funden con una naturalidad que difícilmente se explica solo desde la perspectiva de la devoción formal.
La basílica en sí, construida en el siglo XVI sobre una ermita anterior y ampliada varias veces, es también un documento arquitectónico valioso que muestra la evolución del arte religiosas en Bizkaia a lo largo de cuatro siglos. Sus retablos, su claustro y la posición que ocupa en el tejido urbanístico y emocional de Bilbao la hacen un punto de referencia que trasciende con mucho lo puramente religioso.