Teodosio de Goni
La leyenda del caballero Teodosio de Goñi, cuya penitencia termina cuando San Miguel lo libera de sus cadenas en Aralar.
— Gipuzkoa —
El santuario de Loiola se encuentra en Azpeitia, en el valle del Urola. El conjunto se construyó en torno a la casa-torre donde nació Ignacio de Loyola en 1491.
La basílica barroca sigue el diseño de Carlo Fontana. Su planta circular y su cúpula contrastan con el aspecto de la casa familiar que conserva el conjunto.
Tras ser herido en Pamplona en 1521, Ignacio pasó aquí parte de su convalecencia. Las lecturas y reflexiones de ese periodo marcaron su cambio de vida.
Loiola es un lugar de peregrinación y uno de los referentes de la historia de la Compañía de Jesús. La casa natal y la basílica permiten conocer distintas etapas de ese legado.
La leyenda del caballero Teodosio de Goñi, cuya penitencia termina cuando San Miguel lo libera de sus cadenas en Aralar.
El proceso inquisitorial de 1610 y la memoria de las personas acusadas de brujería en Zugarramurdi.
La emboscada a la retaguardia de Carlomagno en Roncesvalles y los relatos sobre Roldán que surgieron después.
El señor del bosque, protector de rebaños y poseedor de conocimientos que los humanos intentan obtener en las leyendas.
Seres de las leyendas vinculados a ríos y fuentes, reconocibles por sus pies de ave y sus peines de oro; algunas variantes marinas tienen cola de pez.
Las sorginak de la tradición oral, vinculadas a reuniones nocturnas, encantamientos y relatos de Mari.
El conjunto de Loiola reúne la memoria de Ignacio y una arquitectura concebida para acoger su devoción. La casa natal conserva el vínculo más directo con su biografía.
La herida sufrida en Pamplona interrumpió su trayectoria anterior. Durante la recuperación en la casa familiar inició una reflexión espiritual que orientó sus decisiones posteriores.
La basílica barroca organiza el conjunto alrededor de un espacio circular cubierto por una gran cúpula. La casa-torre mantiene una escala y unos materiales propios de su origen residencial.
La convivencia de ambos edificios permite distinguir el lugar donde vivió Ignacio del santuario levantado para recordarlo. Su historia está vinculada al valle del Urola y a una devoción de alcance internacional.