Cueva de Lezetxiki

— Gipuzkoa —


Cueva de Lezetxiki

Ficha rápida

  • Lugar: Arrasate/Mondragón, Gipuzkoa
  • Nombre en euskera: Lezetxikiko Kobazuloa
  • Etimología: Leze (cueva) + txiki (pequeña)
  • Acceso: Difícil, yacimiento arqueológico
  • Altitud: 380 metros
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Descripción

La Cueva de Lezetxiki es uno de los yacimientos arqueológicos más antiguos del País Vasco, con una secuencia de ocupación humana que se remonta a más de 300.000 años. Situada en el municipio guipuzcoano de Arrasate-Mondragón, esta cavidad ha proporcionado hallazgos fundamentales para comprender la evolución humana en la Península Ibérica.

El descubrimiento más célebre de Lezetxiki es un húmero humano de más de 164.000 años de antigüedad, atribuido a un preneandertal. Este fósil, junto con herramientas de piedra del Paleolítico Inferior, demuestra que estas montañas fueron habitadas por homínidos mucho antes de la llegada del Homo sapiens.

La cueva conserva estratos que documentan diferentes épocas glaciares e interglaciares. Los restos de fauna encontrados —rinoceronte lanudo, mamut, león de las cavernas, oso— permiten reconstruir los paisajes y climas que vivieron nuestros antepasados más remotos.

Aunque la cueva no está abierta al público por motivos de conservación, el cercano Museo de Arrasate expone réplicas de los principales hallazgos y ofrece información detallada sobre este excepcional yacimiento que ha contribuido decisivamente al conocimiento de nuestros orígenes.

Lezetxiki: los huesos del Homo heidelbergensis bajo Gipuzkoa

La cueva de Lezetxiki, en Arrasate, es uno de los yacimientos paleontológicos y arqueológicos más importantes del Pirineo occidental. Las excavaciones realizadas entre 1956 y 1968 bajo la dirección de José Miguel de Barandiarán sacaron a la luz restos de homínidos y de fauna que permiten reconstruir la historia de este rincón de Gipuzkoa durante los últimos doscientos cincuenta mil años, un intervalo de tiempo que abarca desde el Homo heidelbergensis hasta el Homo sapiens pasando por el Neandertal.

El hallazgo de un húmero atribuido al Homo heidelbergensis en los niveles más profundos de la cueva, datado en más de ciento cuarenta mil años de antigüedad, convirtió a Lezetxiki en uno de los escasos puntos de la Península Ibérica donde la presencia humana puede rastrearse hasta ese período tan remoto. Junto a este resto humano aparecieron herramientas líticas y huesos de especies extintas como el rinoceronte de estepa y el elefante antiguo.

Un archivo de cuarto de millón de años en la roca

Lo que Lezetxiki representa en términos de profundidad temporal es difícil de integrar en la escala de tiempo cotidiana. Cuando los pastores vascos medievales pasaban junto a la boca de esta cueva camino de sus brañas de altura, pisaban sin saberlo sobre el registro sedimentario de una cadena de presencias humanas que se extendía hacia el pasado durante un cuarto de millón de años. La cueva que en la tradición mitológica era la puerta al mundo subterráneo sagrado era también, literalmente, un archivo de historia humana inaccesible sin la excavación arqueológica.

Lezetxiki no está abierta al visitante general por razones de conservación, pero el conocimiento de su existencia y de lo que se ha encontrado en ella añade una capa de profundidad temporal al paisaje de los alrededores de Arrasate que hace de cada paseo por esos montes una caminata sobre siglos de historia humana acumulada bajo los pies.