Teodosio de Goni
El caballero navarro que, enganado por el demonio, cometio parricidio y vago encadenado hasta ser liberado por San Miguel en Aralar.
— Nafarroa Beherea —
Donibane Garazi (Saint-Jean-Pied-de-Port en francés) es una de las villas más emblemáticas del País Vasco francés, capital histórica de la Baja Navarra y punto de partida tradicional del Camino de Santiago hacia España. Su casco histórico amurallado, declarado monumento histórico, conserva un extraordinario patrimonio arquitectónico.
La villa se desarrolló a los pies del puerto de Roncesvalles, en un enclave estratégico de comunicaciones entre las tierras vascas del norte y del sur. Los peregrinos que llegaban de toda Europa convergían aquí antes de afrontar la travesía de los Pirineos, tradición que se mantiene viva hoy con miles de caminantes cada año.
El conjunto urbano de Donibane Garazi es de una belleza singular: la ciudadela que corona la colina, las calles empedradas que bajan hacia el río Nive, las casas de piedra rosada con entramados rojos, los puentes que cruzan el agua... Todo compone una estampa que parece detenida en el tiempo.
Más allá de su patrimonio, la villa es un excelente centro para explorar la Baja Navarra: los valles pirenaicos, las tierras del vino de Irouléguy, los pueblos tradicionales de los alrededores. Y, por supuesto, para iniciar el Camino atravesando Roncesvalles, siguiendo los pasos de millones de peregrinos a lo largo de los siglos.
El caballero navarro que, enganado por el demonio, cometio parricidio y vago encadenado hasta ser liberado por San Miguel en Aralar.
El celebre proceso inquisitorial de 1610 contra las brujas navarras que celebraban aquelarres en la cueva sagrada.
La emboscada de los vascones al ejercito de Carlomagno en el paso pirenaico donde cayo el legendario Roldan.
El gigante peludo que habita en los bosques, protector de rebanos y guardian de los secretos de la agricultura y la forja.
Ninfas seductoras que habitan en rios y fuentes, reconocibles por sus pies de ave o cola de pez, peinan sus cabellos con peines de oro.
Las brujas y hechiceras vascas, sacerdotisas de Mari que dominaban pociones, maleficios y el arte de volar por los cielos nocturnos.
Donibane Garazi, conocida en español como Saint-Jean-Pied-de-Port, es la pequeña ciudad que ha funcionado como punto de reunión de los peregrinos del Camino de Santiago que cruzaban los Pirineos por el paso de Roncesvalles durante más de ocho siglos. Su posición estratégica a los pies del puerto pirenaico la convirtió en el último punto de avituallamiento y descanso antes del duro ascenso al collado, y esa función le dio una vitalidad comercial y cultural que todavía conserva.
La ciudad es también la capital histórica de la Baja Navarra, uno de los siete territorios vascos tradicionales, y su casco histórico conserva algunos de los edificios civiles y religiosos más interesantes del País Vasco Francés. La calle principal, la vía del Camino que desciende en pendiente pronunciada hacia el río Nive, está bordeada de casas labourdinas del siglo XVII y XVIII con fachadas de arenisca rosa que le dan al conjunto un color cálido y particular.
Para los miles de peregrinos que cada año comienzan el Camino de Santiago en Donibane Garazi, la ciudad tiene una dimensión que va más allá de lo turístico. Es el umbral, el punto donde se deja atrás el mundo ordinario para entrar en el tiempo y el espacio del Camino, una transformación que en muchos sentidos repite la experiencia liminal que miles de peregrinos medievales vivieron exactamente en el mismo lugar y con el mismo destino.
El entorno natural de Donibane Garazi, con las últimas estribaciones del Pirineo verde que lo rodean y el río Nive que lo cruza con sus puentes históricos, lo convierte también en un destino de descanso y cultura independientemente del Camino. La Baja Navarra en general, poco conocida fuera de los círculos de iniciados en la cultura vasca, es uno de los territorios más auténticos y menos masificados del mundo vasco.