Teodosio de Goni
El caballero navarro que, enganado por el demonio, cometio parricidio y vago encadenado hasta ser liberado por San Miguel en Aralar.
— Nafarroa —
Ituren es un pequeño pueblo del valle de Malerreka, en la Navarra húmeda, mundialmente conocido por la celebración de los Joaldunak, uno de los carnavales más ancestrales de Europa. Esta localidad de apenas 400 habitantes conserva tradiciones que enlazan directamente con los rituales protovascos de celebración del ciclo agrario.
Los joaldunak son personajes vestidos con pieles de oveja que portan pesados cencerros (joaleak) a la espalda. Su desfile por las calles del pueblo, haciendo sonar los cencerros en perfecta sincronía, es un espectáculo impresionante que atrae a visitantes de todo el mundo el último lunes y martes de enero.
La tradición de los joaldunak, compartida con el vecino pueblo de Zubieta, ha sido declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. El ritual, que busca despertar a la naturaleza tras el letargo invernal, tiene raíces que los especialistas remontan a tiempos anteriores al cristianismo.
Más allá del carnaval, Ituren es un pueblo con encanto propio: caseríos centenarios, una bonita iglesia románica, y un entorno natural de montes y prados que invita al paseo. El pueblo ha sabido mantener viva su identidad cultural en un mundo cada vez más globalizado.
El caballero navarro que, enganado por el demonio, cometio parricidio y vago encadenado hasta ser liberado por San Miguel en Aralar.
El celebre proceso inquisitorial de 1610 contra las brujas navarras que celebraban aquelarres en la cueva sagrada.
La emboscada de los vascones al ejercito de Carlomagno en el paso pirenaico donde cayo el legendario Roldan.
El gigante peludo que habita en los bosques, protector de rebanos y guardian de los secretos de la agricultura y la forja.
Ninfas seductoras que habitan en rios y fuentes, reconocibles por sus pies de ave o cola de pez, peinan sus cabellos con peines de oro.
Las brujas y hechiceras vascas, sacerdotisas de Mari que dominaban pociones, maleficios y el arte de volar por los cielos nocturnos.
El pequeño pueblo navarro de Ituren, en el valle del Bidasoa, es conocido en todo el mundo del folclore vasco por albergar junto a Zubieta uno de los carnavales más arcaicos y peculiares de toda la Península Ibérica. Los Joaldunak, literalmente los que llevan los cencerros, son los protagonistas de este ritual de invierno: hombres vestidos con pieles de oveja, caras cubiertas con una capucha y cencerros gigantes atados a la espalda que recorren los dos pueblos en proceso durante dos días del mes de enero.
El ruido atronador de los cencerros que los Joaldunak hacen sonar con sus espaldas mientras avanzan en fila por los caminos entre los dos pueblos tiene según la interpretación etnológica más extendida una función de despertar a la naturaleza dormida del invierno y de ahuyentar los malos espíritus que la oscuridad estacional ha permitido instalarse en el territorio. El volumen y la cadencia del sonido son en sí mismos parte fundamental del ritual, no simplemente su acompañamiento.
Los investigadores del folclore vasco han señalado la semejanza de los Joaldunak con los procesionales de ancestros que aparecen en diversas tradiciones europeas de invierno, donde los muertos regresan temporalmente al mundo de los vivos en los momentos de transición estacional. Las pieles de oveja, que evocan un estado entre lo humano y lo animal, y las cabezas cubiertas refuerzan esta lectura de seres que pertenecen temporalmente a más de un mundo a la vez.
Asistir al carnaval de Ituren y Zubieta es una de las experiencias más extraordinarias que el folclore vasco puede ofrecer a un visitante. La combinación del sonido masivo de los cencerros, el lento avance de la procesión por los caminos embarrados del invierno navarro y la multitud de espectadores que observa en silencio crea una atmósfera que resiste perfectamente todas las explicaciones racionales que uno pueda intentarle aplicar.