Teodosio de Goni
El caballero navarro que, enganado por el demonio, cometio parricidio y vago encadenado hasta ser liberado por San Miguel en Aralar.
— Nafarroa —
El Río Baztan, principal afluente del Bidasoa, es el alma del valle que lleva su nombre, uno de los rincones más mágicos y misteriosos de Navarra. Sus aguas nacen en las laderas de los montes que rodean el valle y recorren un paisaje de prados verdes, caseríos dispersos y bosques que parecen guardar secretos ancestrales.
El Valle del Baztan, regado por este río y sus numerosos arroyos, es tierra de leyendas. Aquí perviven las historias de brujas, lamias y seres mágicos como en pocos lugares de Euskal Herria. Los pueblos que se asoman a sus orillas —Elizondo, Arizkun, Amaiur— conservan una arquitectura tradicional de extraordinaria belleza.
El río Baztan ha sido fuente de vida para las comunidades del valle durante siglos. Sus aguas movieron molinos y ferrerías, fertilizaron los campos y proporcionaron pesca abundante. Hoy, sus riberas son refugio de una fauna y flora de gran valor ecológico que puede descubrirse siguiendo los senderos que discurren junto al cauce.
La niebla que a menudo envuelve el valle, las casas señoriales con sus escudos de armas y la exuberante vegetación que todo lo cubre crean una atmósfera única que ha inspirado a escritores como Dolores Redondo en su célebre trilogía del Baztan.
El caballero navarro que, enganado por el demonio, cometio parricidio y vago encadenado hasta ser liberado por San Miguel en Aralar.
El celebre proceso inquisitorial de 1610 contra las brujas navarras que celebraban aquelarres en la cueva sagrada.
La emboscada de los vascones al ejercito de Carlomagno en el paso pirenaico donde cayo el legendario Roldan.
El gigante peludo que habita en los bosques, protector de rebanos y guardian de los secretos de la agricultura y la forja.
Ninfas seductoras que habitan en rios y fuentes, reconocibles por sus pies de ave o cola de pez, peinan sus cabellos con peines de oro.
Las brujas y hechiceras vascas, sacerdotisas de Mari que dominaban pociones, maleficios y el arte de volar por los cielos nocturnos.