Teodosio de Goni
El caballero navarro que, enganado por el demonio, cometio parricidio y vago encadenado hasta ser liberado por San Miguel en Aralar.
— Nafarroa / Gipuzkoa —
El Bidasoa es el río fronterizo por excelencia entre España y Francia, marcando durante siglos el límite natural entre ambos países en sus últimos kilómetros antes de desembocar en el Cantábrico. Nace en los montes de Navarra, cerca de Baztan, y recorre unos 70 kilómetros atravesando algunos de los paisajes más hermosos del País Vasco.
El valle del Bidasoa ha sido escenario de episodios históricos cruciales. En la isla de los Faisanes, situada en su cauce, se firmó el Tratado de los Pirineos en 1659 y se han celebrado intercambios de princesas y encuentros entre reyes de ambos países. Esta pequeña isla sigue siendo hoy un condominio franco-español único en Europa.
Las aguas del Bidasoa son célebres por la calidad de sus salmones y truchas, que atraen a pescadores de todo el mundo. Los pueblos que jalonan su curso —Elizondo, Bera, Lesaka, Irun— conservan un rico patrimonio arquitectónico y cultural que refleja siglos de convivencia junto al río.
La desembocadura del Bidasoa, en la bahía de Txingudi, forma uno de los humedales más importantes del Cantábrico oriental, refugio de aves migratorias y espacio natural protegido que puede recorrerse a través de senderos que bordean el estuario.
El caballero navarro que, enganado por el demonio, cometio parricidio y vago encadenado hasta ser liberado por San Miguel en Aralar.
El celebre proceso inquisitorial de 1610 contra las brujas navarras que celebraban aquelarres en la cueva sagrada.
La emboscada de los vascones al ejercito de Carlomagno en el paso pirenaico donde cayo el legendario Roldan.
El gigante peludo que habita en los bosques, protector de rebanos y guardian de los secretos de la agricultura y la forja.
Ninfas seductoras que habitan en rios y fuentes, reconocibles por sus pies de ave o cola de pez, peinan sus cabellos con peines de oro.
Las brujas y hechiceras vascas, sacerdotisas de Mari que dominaban pociones, maleficios y el arte de volar por los cielos nocturnos.