Teodosio de Goni
El caballero navarro que, enganado por el demonio, cometio parricidio y vago encadenado hasta ser liberado por San Miguel en Aralar.
— Gipuzkoa —
El Urola es uno de los ríos más importantes de Gipuzkoa, naciendo en las laderas del Aizkorri y desembocando en el Cantábrico en Zumaia tras recorrer unos 55 kilómetros. Su valle ha sido desde siempre una de las vías naturales de comunicación entre la costa y el interior guipuzcoano.
El río atraviesa localidades de gran importancia histórica e industrial como Legazpi, Zumarraga, Azkoitia y Azpeitia, esta última sede del santuario de Loyola, cuna de San Ignacio. La ferrería de Mirandaola, junto al cauce del Urola, es hoy museo vivo del pasado siderúrgico de la comarca.
Las aguas del Urola han sido fuente de energía para la industria desde hace siglos. Molinos, ferrerías y más tarde fábricas textiles aprovecharon la fuerza del agua, convirtiendo el valle en uno de los núcleos de la industrialización vasca. Algunas de estas instalaciones han sido rehabilitadas como museos y centros culturales.
En su desembocadura, el Urola ha esculpido los espectaculares flysch de Zumaia, formaciones geológicas de fama mundial que documentan 60 millones de años de historia de la Tierra, incluyendo el límite entre el Cretácico y el Terciario coincidente con la extinción de los dinosaurios.
El caballero navarro que, enganado por el demonio, cometio parricidio y vago encadenado hasta ser liberado por San Miguel en Aralar.
El celebre proceso inquisitorial de 1610 contra las brujas navarras que celebraban aquelarres en la cueva sagrada.
La emboscada de los vascones al ejercito de Carlomagno en el paso pirenaico donde cayo el legendario Roldan.
El gigante peludo que habita en los bosques, protector de rebanos y guardian de los secretos de la agricultura y la forja.
Ninfas seductoras que habitan en rios y fuentes, reconocibles por sus pies de ave o cola de pez, peinan sus cabellos con peines de oro.
Las brujas y hechiceras vascas, sacerdotisas de Mari que dominaban pociones, maleficios y el arte de volar por los cielos nocturnos.
El río Urola nace en los montes de la sierra de Aizkorri y recorre en dirección noroeste el corazón de Gipuzkoa pasando por Zumarraga, Azpeitia y Azkoitia antes de desembocar lánguidamente en el Cantábrico en Zumaia. Su cuenca concentra en un espacio relativamente reducido una densidad excepcional de patrimonio cultural, desde las pinturas paleolíticas de la cueva de Ekain hasta el complejo barroco de Loyola, pasando por el flysch costero de Zumaia que registra la extinción de los dinosaurios.
El arte rupestre de Ekain, que se encuentra en un pequeño afluente del Urola cerca de Zestoa, y el santuario de Loyola en Azpeitia son los dos extremos temporales de una historia de presencia sagrada en la cuenca del Urola que se extiende durante al menos quince mil años. Entre una caverna paleolítica donde alguien pintó caballos hace trece mil años y una basílica barroca donde nació el fundador de los jesuitas hay una continuidad de elección sagrada del mismo river valley que no puede ser completamente casual.
La desembocadura del Urola en Zumaia marca el inicio del tramo de flysch costero que llega hasta Deba, considerado por los geólogos uno de los mejores registros visibles del límite Cretácico-Paleógeno del planeta. Las rutas de senderismo costero entre Zumaia y Deba, con o sin guía especializado, son una de las experiencias geológicas más extraordinarias de Europa, donde la historia de la Tierra durante sesenta millones de años está literalmente escrita en los acantilados.
El pueblo de Zumaia, con su casco histórico compacto, su antigua fábrica de cristal convertida en espacio cultural y su playa de Itzurun flanqueada por los acantilados de flysch, es uno de los mejores ejemplos de cómo un pueblo costero vasco de tamaño mediano puede ofrecer al visitante una experiencia cultural y natural completa sin necesitar de infraestructuras turísticas desproporcionadas.