Teodosio de Goni
El caballero navarro que, enganado por el demonio, cometio parricidio y vago encadenado hasta ser liberado por San Miguel en Aralar.
— Gipuzkoa —
El Santuario de la Virgen de Guadalupe se encuentra en las laderas del monte Urgull, en pleno centro de Hondarribia, una de las villas más hermosas de la costa vasca. Este templo, dedicado a la patrona de la ciudad, combina devoción mariana con unas vistas excepcionales sobre el estuario del Bidasoa y la costa francesa.
Según la tradición, la imagen de la Virgen fue encontrada por pescadores en las aguas de la bahía de Txingudi, siendo llevada en procesión hasta la colina donde hoy se alza el santuario. Desde entonces, la Virgen de Guadalupe es patrona de Hondarribia y protectora de los marineros de la villa.
El actual santuario fue construido en el siglo XVI, aunque ha sufrido diversas reformas a lo largo de los siglos. Su ubicación estratégica, dominando la bahía y la frontera con Francia, le ha conferido también importancia militar en diversos momentos de la historia.
El 8 de septiembre, festividad de la Virgen, la villa celebra su tradicional Alarde, uno de los desfiles festivos más espectaculares del País Vasco, en el que toda la población participa conmemorando el levantamiento del asedio francés de 1638.
El caballero navarro que, enganado por el demonio, cometio parricidio y vago encadenado hasta ser liberado por San Miguel en Aralar.
El celebre proceso inquisitorial de 1610 contra las brujas navarras que celebraban aquelarres en la cueva sagrada.
La emboscada de los vascones al ejercito de Carlomagno en el paso pirenaico donde cayo el legendario Roldan.
El gigante peludo que habita en los bosques, protector de rebanos y guardian de los secretos de la agricultura y la forja.
Ninfas seductoras que habitan en rios y fuentes, reconocibles por sus pies de ave o cola de pez, peinan sus cabellos con peines de oro.
Las brujas y hechiceras vascas, sacerdotisas de Mari que dominaban pociones, maleficios y el arte de volar por los cielos nocturnos.
El santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, en la cumbre del monte Jaizkibel en Hondarribia, es uno de los lugares de peregrinación mariana con mayor historia de la costa gipuzkoana. Desde su posición privilegiada a 543 metros sobre el nivel del mar, el santuario ha servido durante siglos como punto de referencia visual para los marineros vascos que navegaban por el golfo de Vizcaya y como destino de promesas y exvotos de quienes sobrevivían a las tempestades del Cantábrico.
La devoción a la Virgen de Guadalupe en este enclave costero del País Vasco tiene una lógica geográfica irrefutable: desde la cumbre del Jaizkibel se ven simultáneamente el golfo de Vizcaya al norte, la costa francesa al este y la bahía de Txingudi al noreste, un campo de visión que convierte a quien está en ese punto en testigo de todas las rutas marítimas de la parte más oriental del Cantábrico vasco. Que los marineros desearan contar con una intercesora divina instalada precisamente en ese punto de observación no es difícil de entender.
El interior del santuario alberga una colección de exvotos marineros que documenta siglos de devoción popular de los pescadores y marineros de la costa hondarribitarra. Las pequeñas maquetas de barcos, los cuadros pintados que representan tempestades o naufragios y los objetos personales donados en acción de gracias por supervivencias milagrosas forman uno de los archivos más expresivos de la vida marinera vasca de los últimos siglos.
La subida al santuario desde Hondarribia, bien por el camino de la vía crucis que asciende directamente por la ladera, bien por la ruta más larga que rodea el Jaizkibel, es una de las excursiones de media montaña más completas de Gipuzkoa. Las vistas sobre la desembocadura del Bidasoa, la bahía de Txingudi y la costa francesa que se obtienen durante el ascenso justifican el esfuerzo con independencia de cualquier motivación devocional.