Teodosius of Goñi
The Navarrese knight who, deceived by the devil, committed parricide and wandered in chains until Saint Michael freed him at Aralar.
— Gipuzkoa —
Lezetxiki Cave is one of the oldest archaeological sites in the Basque Country, with a sequence of human occupation stretching back more than three hundred thousand years. Located near Arrasate, it is one of the key places for understanding early human presence in the region.
The most celebrated discovery at Lezetxiki is a human humerus more than 164,000 years old, attributed to a pre-Neanderthal population. This fossil, together with stone tools and faunal remains, turned the cave into a major reference point for the study of European prehistory.
The cave preserves layers documenting different glacial and interglacial periods. Remains of woolly rhinoceros, mammoth, cave lion and other animals show how profoundly the surrounding landscape changed through time, making Lezetxiki both an archaeological archive and a record of vanished worlds.
Aunque la cueva no está abierta al público por motivos de conservación, el cercano Museo de Arrasate expone réplicas de los principales hallazgos y ofrece información detallada sobre este excepcional yacimiento que ha contribuido decisivamente al conocimiento de nuestros orígenes.
The Navarrese knight who, deceived by the devil, committed parricide and wandered in chains until Saint Michael freed him at Aralar.
The famous inquisitorial trial of 1610 against the Navarrese witches who held akelarres in the sacred cave.
The Basque ambush against Charlemagne's army in the Pyrenean pass where the legendary Roland fell.
The shaggy giant who lives in the forests, protector of flocks and guardian of the secrets of agriculture and the forge.
Seductive nymphs who dwell in rivers and springs, recognisable by bird feet or fish tails, combing their hair with golden combs.
The Basque witches and wise women, priestesses of Mari who mastered potions, curses and the art of flying through the night sky.
La cueva de Lezetxiki, en Arrasate, es uno de los yacimientos paleontológicos y arqueológicos más importantes del Pirineo occidental. Las excavaciones realizadas entre 1956 y 1968 bajo la dirección de José Miguel de Barandiarán sacaron a la luz restos de homínidos y de fauna que permiten reconstruir la historia de este rincón de Gipuzkoa durante los últimos doscientos cincuenta mil años, un intervalo de tiempo que abarca desde el Homo heidelbergensis hasta el Homo sapiens pasando por el Neandertal.
El hallazgo de un húmero atribuido al Homo heidelbergensis en los niveles más profundos de la cueva, datado en más de ciento cuarenta mil años de antigüedad, convirtió a Lezetxiki en uno de los escasos puntos de la Península Ibérica donde la presencia humana puede rastrearse hasta ese período tan remoto. Junto a este resto humano aparecieron herramientas líticas y huesos de especies extintas como el rinoceronte de estepa y el elefante antiguo.
Lo que Lezetxiki representa en términos de profundidad temporal es difícil de integrar en la escala de tiempo cotidiana. Cuando los pastores vascos medievales pasaban junto a la boca de esta cueva camino de sus brañas de altura, pisaban sin saberlo sobre el registro sedimentario de una cadena de presencias humanas que se extendía hacia el pasado durante un cuarto de millón de años. La cueva que en la tradición mitológica era la puerta al mundo subterráneo sagrado era también, literalmente, un archivo de historia humana inaccesible sin la excavación arqueológica.
Lezetxiki no está abierta al visitante general por razones de conservación, pero el conocimiento de su existencia y de lo que se ha encontrado en ella añade una capa de profundidad temporal al paisaje de los alrededores de Arrasate que hace de cada paseo por esos montes una caminata sobre siglos de historia humana acumulada bajo los pies.