Río Urumea

— Gipuzkoa —


Río Urumea

Ficha rápida

  • Lugar: Gipuzkoa y Nafarroa
  • Nombre en euskera: Urumea Ibaia
  • Etimología: Ur (agua) + mea (delgada)
  • Acceso: Fácil, atraviesa Donostia
  • Altitud: 0-600 metros
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Descripción

El Urumea es el río que da vida a Donostia-San Sebastián y su comarca, naciendo en las montañas de Navarra y desembocando en el Cantábrico tras recorrer unos 60 kilómetros de valles y gargantas. Su cuenca, relativamente pequeña, ha sido sin embargo escenario de una intensa actividad humana desde tiempos prehistóricos.

El tramo alto del Urumea, en torno a Goizueta y Artikutza, conserva uno de los bosques atlánticos mejor preservados de Euskal Herria. El embalse de Artikutza, construido a principios del siglo XX para abastecer a San Sebastián, creó un paisaje de montaña que hoy es refugio de ciervos, jabalíes y aves rapaces.

A su paso por la capital guipuzcoana, el Urumea se ensancha formando un estuario que divide la ciudad entre sus dos orillas. Los puentes que lo cruzan —el del Kursaal, Santa Catalina, María Cristina— son iconos urbanos que enmarcan algunas de las postales más reconocibles de la Bella Easo.

El río ha sido históricamente importante para la industria y el comercio de la zona. Sus aguas movieron ferrerías y molinos, y su estuario sirvió de puerto natural antes de la construcción del actual puerto de Pasaia. Hoy, sus riberas ofrecen agradables paseos que conectan el corazón de la ciudad con las montañas que la rodean.

El Urumea y el paisaje fluvial de la ciudad de Donostia

El río Urumea tiene en su desembocadura una de las situaciones geográficas más singulares de la costa vasca: entra en el Cantábrico en el interior de la propia ciudad de Donostia, separando el casco histórico de la playa de Zurriola con un estuario que cada noche alta marea transforma en un espejo de agua que refleja las luces de la ciudad. Este abrazo del río con la ciudad es uno de los elementos que hace de Donostia una de las capitales más hermosas del norte de España.

El alto Urumea, en el interior de Gipuzkoa antes de que el río entre en el entorno urbano de Donostia, recorre un paisaje de colinas verdes y caserías dispersos que conserva el carácter atlántico del territorio sin las modificaciones que la urbanización ha impuesto en las zonas cercanas a la capital. El camino de Santiago vasco sigue en parte el valle del Urumea en su trazado desde Irún hacia el oeste, y los caseríos que jalonan el recorrido son algunos de los más fotografiados del territorio.

Los puentes de Donostia sobre el Urumea como patrimonio urbano

Los cuatro puentes que cruzan el Urumea en su tramo urbano, el de María Cristina, el de Santa Catalina, el de Zurriola y el de Kursaal, son cuatro hitos del patrimonio arquitectónico de Donostia que representan otros tantos períodos de la historia de la ciudad y otros tantos estilos y materiales. El más antiguo y elegante, el de María Cristina, construido en 1905 con sus cuatro torres neoclásicas, es también el más fotografiado y el que más claramente refleja la ambición urbana de la Donostia de la Belle Époque.

Las inundaciones del Urumea, que han afectado periódicamente al centro de Donostia a lo largo de los últimos siglos, son también parte de la historia de la relación entre la ciudad y su río. El plan de encauzamiento que la ciudad desarrolló durante el siglo XX redujo drásticamente el riesgo de inundaciones pero también transformó el carácter del río en su tramo urbano, convirtiéndolo de un elemento natural activo en un canal controlado que aún guarda algo de su antigua personalidad en los días de temporal.