Teodosius of Goñi
The Navarrese knight who, deceived by the devil, committed parricide and wandered in chains until Saint Michael freed him at Aralar.
— Nafarroa —
The Baztan Valley is one of the most magical and mysterious corners of Euskal Herria. Located in the far north of Navarre, very close to the French border, this broad green valley of scattered villages, meadows and woodlands has become a landscape inseparable from Basque memory and legend.
Its fifteen villages, including Elizondo, Arizkun, Erratzu, Irurita and Amaiur, preserve a traditional architecture of remarkable beauty: large stone houses, carved wooden balconies, coats of arms and churches that reveal the historical importance of this Pyrenean territory.
Baztan has long been a land of witches, sorginak and lamias. Very near here, in Zugarramurdi and Urdazubi, are the famous caves where akelarres were said to take place, so the valley remains one of the clearest gateways into the mythical imagination of the western Pyrenees.
The beech, oak and chestnut woods covering the slopes of the valley are the legendary home of Basajaun, lord of the forest, and of the Lamiak who dwell in its many rivers and springs. Baztan?s rich oral tradition makes the valley one of the clearest landscapes in which myth and inhabited territory still overlap.
The Navarrese knight who, deceived by the devil, committed parricide and wandered in chains until Saint Michael freed him at Aralar.
The famous inquisitorial trial of 1610 against the Navarrese witches who held akelarres in the sacred cave.
The Basque ambush against Charlemagne's army in the Pyrenean pass where the legendary Roland fell.
The shaggy giant who lives in the forests, protector of flocks and guardian of the secrets of agriculture and the forge.
Seductive nymphs who dwell in rivers and springs, recognisable by bird feet or fish tails, combing their hair with golden combs.
Las brujas vascas, mujeres sabias perseguidas por la Inquisición en los célebres juicios de 1610.
El valle del Baztan, que se extiende desde los puertos pirenaicos de Otxondo y Izpegi hasta el punto donde el río Baztan se une al Bidasoa, es uno de los territorios históricos navarros con mayor personalidad cultural y mayor autonomía institucional. Sus quince concejos, que forman el municipio del Baztan con capitalidad en Elizondo, han mantenido durante siglos una estructura de gobierno basada en las tradiciones foralistas que le daban a cada caserío y a cada familia unas prerrogativas específicas dentro de la comunidad.
El paisaje del Baztan es el que corresponde a un clima de gran pluviosidad anual atrapado entre las últimas estribaciones del Pirineo occidental: colinas de pendientes suaves cubiertas de helecho en verano, hayedos centenarios en las laderas más elevadas, prados verdes de hierba permanente y un sistema de caseríos dispersos que ocupan las posiciones más soleadas de cada ladera con una lógica de implantación que maximiza el aprovechamiento de la luz y minimiza la exposición a los vientos húmedos del norte.
Elizondo, la capital del Baztan, conserva en su casco histórico una notable colección de palacios y casas señoriales construidos en los siglos XVI al XVIII que atestiguan la prosperidad de sus habitantes. Muchos de estos edificios fueron financiados por indianos, baztaneses que emigraron a América y regresaron enriquecidos para invertir en sus pueblos de origen con una generosidad que dejó una huella arquitectónica permanente en el paisaje urbano de la capital del valle.
El valle del Baztan es también el territorio que la escritora Dolores Redondo eligió como escenario de su trilogía de novela negra, contribuyendo a convertirlo en un destino de turismo literario de alcance internacional. La mezcla de leyendas locales sobre seres sobrenaturales, la atmósfera de la niebla y los hayedos y la estructura social de la comunidad que la escritora recrea en sus novelas tienen suficiente base real para que el visitante que recorre el valle con la trilogía en la mochila reconozca en el paisaje real los escenarios de la ficción.